miércoles, 24 de agosto de 2016

Bundt cake de pomelo rosa y lavanda


Hace como un mes, en previsión de mi cumpleaños (que fue hace unos días), mi marido y catador oficial, me regaló los tan ansiados y preciosos moldes de Nordic Ware que yo quería: el "Elegant" y el "Crown" del 70 aniversario de la marca. 

Sí, sí, yo los tenía en mi wishlist desde hace muuuucho tiempo (el "Elegant", desde que anunciaron desde USA que lo iban a volver a producir, con eso os digo todo... :-)), y cuando le "insinué" que estaban de rebajas en varias tiendas de repostería online, me compró ambos modelos, ¿no es lo más de lo más?

Ahora bien, como buena niña, esperé a que fuera mi cumple para estrenarlos.
Nada de usarlos ya, y que conste que me moría por estrenarlos y que los miraba de reojo con ansia, pero los regalos de cumple son como los de Navidad, hay que esperar el día D.
Así que, como estreno de los dos moldes os toca dos recetas de bundt cake seguidas.
*_*

En mi última publicación, fue el turno del precioso molde Crown con este delicioso bundt cake de higos y nueces caramelizadas, y hoy le toca al molde Elegant.
¡¡Es taaaan boniiiito!!


Le da al bizcocho una forma perfecta, acanalada, ideal para un buen glaseado chorreando como el de hoy...


Pero ojo, así sin más, sin cubrir, el bizcocho sale realmente precioso también.
Si no, mirad lo que os digo.
Es casi hipnótico, es verlo y tener ganas de hincarle el diente...
:-)


La receta que os traigo hoy es una adaptación de esta receta de bundt cake de limón y lavanda de Nordic Ware, pero con pomelo rosa, ¡una combinación espectacular!
Se nota el sabor de la mantequilla, el pomelo y la lavanda, pero de forma muy equilibrada.
Cada sabor es muy leve y se complementa con el otro, una pasada total...

Además, como podéis ver, una imagen vale más que mil palabras, queda súper tierno y esponjoso...


Yo ya sé que lo repetiré, quizá con otros cítricos por eso de ir cambiando un poco el sabor, pero pienso sacarle más partido a este recetón.
¿Queréis saber cómo se hace?
Pues vamos al lío...

Ingredientes (para un molde 10 cups):
Para el bizcocho:
250 g de mantequilla sin sal (a temperatura ambiente)
300 g de azúcar blanco
4 huevos
390 g de harina corriente
5 g de levadura química (tipo Royal)
5 g de bicarbonato químico
250 g de yogur griego sin azúcar
1 pomelo (125 g zumo + ralladura)
1 cs lavanda
1 pizca generosa de sal fina

Para decorar:
75 g de azúcar glace
el zumo colado de una rodaja de pomelo (+ un poco de agua si es necesario)
ralladura de pomelo
lavanda seca

Receta:
Primero, empieza por preparar los ingredientes:
  1. Ralla y exprime el pomelo y mezcla la ralladura con el zumo.
  2. Tamiza la harina junto con la levadura y el bicarbonato.
  3. En un mortero de piedra, muele la cucharada sopera de lavanda con la pizca generosa de sal hasta que se haga polvo. Cuando esté listo, vierte el zumo con ralladura de pomelo en el mortero y mezcla.


Ahora, pon el horno a precalentar a 180 ºC.
En una fuente grande, bate la mantequilla cortada en trozos junto con el azúcar a velocidad alta durante unos 3-5 minutos hasta que se forme una crema homogénea.
Entonces baja la velocidad y añade los huevos, de uno en uno (no añadas el siguiente antes de que el anterior esté perfectamente incorporado).
Vierte el zumo de pomelo con lavanda y sigue batiendo. Parece que se corta pero no pasa nada.
Cuando el zumo esté bien repartido, añade 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato.
Cuando esté incorporada, agrega la mitad del yogur (1 bote de 125 g).
Cuando esté incorporada, añade otra 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato.
Cuando esté incorporada, agrega la otra mitad del yogur (el otro bote de 125 g).
Cuando esté incorporada, añade el resto de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato.
Una vez todo bien integrado, apaga la batidora y comprueba que la ralladura de pomelo no esté atrapada en las varillas de la batidora, en cuyo caso debes rebañarlas para incorporarla en la masa. Mezcla con una cuchara/espátula para asegurarte de que todo esté bien repartido.
Ahora, engrasa tu molde con spray desmoldante (o aceite o mantequilla fundida con la ayuda de un pincel) y vierte la masa en el molde.
(Técnica bundt cakes: vierte sólo por un lado y deja que sea la masa la que busca su sitio. Pon un trapo en la encimera y golpea el molde contra la encimera para repartir la masa y evitar que se cuelen burbujas de aire. Alisa la superficie con una cuchara si lo ves necesario).
Tapa con papel de aluminio, recogiendo bien los bordes y dejando el agujero de la chimenea central del molde abierta.

Hornea durante unos 50-60 minutos a 180 ºC.
Al cabo de este tiempo, saca el molde del horno, quítale inmediatamente el papel de aluminio y deja enfriar unos 15 minutos (más si hace calor) sobre una rejilla.
Desmóldalo sobre la rejilla y déjalo enfríar totalmente.
(Para asegurarte de que está listo para desmoldar, tienes que mover el molde horizontalmente, si ves que el bizcocho se despega del molde, está listo. En todo caso, verás cómo encoge el bizcocho y se despega él solo del molde).


Una vez frío, puedes decorarlo.
Para ello, ralla un poco de cáscara de pomelo.
Exprime la rodaja de pomelo estrujándola contra un colador tipo chino y mezcla este zumo colado con el azúcar glace.
El glaseado debe quedar bastante espeso, como la pasta de dientes. Si lo ves muy espeso, puedes añadir unas gotas de agua pero recuerda que no debe estar muy líquido para quedar bien blanco y aguantarse arriba sin chorrear.
Repártelo con la ayuda de una cuchara en la parte superior del bizcocho, tratando de dejarlo caer por los canales.
Esparce la ralladura de pomelo y la lavanda seca encima al gusto.
  

Para conservarlo, es mejor tenerlo a temperatura ambiente totalmente cubierto con film.
Si al cabo de 3 días queda, pásalo al frígo para evitar que se estropee con el calor.
Recuerda que los bundt cakes están más ricos a los 24-48 h de hornearlos, así que es bueno esperar, aunque en este caso, estaba ya muy bien el primer día.



 Con esta maravilla de corte, os dejo por hoy.
Que disfrutéis de lo que queda de la semana.

¡Besos a tod@s!